Córdoba- Río Cuarto 15:40hs

Posted on 8 noviembre, 2010

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Estoy ahí parado mientras me voy dando cuenta que el viejo que saca los pasajes delante mío no entiende un carajo lo que le explica el vendedor. Hace como 40 grados y yo estoy cargando una mochila llena de ropa sucia. El viejo se va. Me toca a mí.

-Dame un ida y vuelta a Río Cuarto.

El vendedor cambia de computadora, me pregunta mi documento, imprime el boleto y me dice que son 47 pesos.

-Te dije ida y vuelta

El tipo me mira mal y vuelve a la computadora, resoplando.

-No dijiste

-Te dije: ida y vuelta a Río Cuarto

– No dijiste. Acá tenés el regreso. Son 85 pesos.

Me siento y espero el colectivo y no puede ser que en mi cabeza diga una cosa y el resto de la gente escuche algo distinto. El mundo está mal, eso es obvio.

Estoy sentado en el colectivo más chico e incómodo que puede viajar a Río Cuarto, pero por lo menos tiene aire acondicionado. Saco los auriculares de mi teléfono y me dispongo a escuchar música y a dormir.

Abro los ojos y recién pasamos por el Privado. Sigue sonando Sin cebador (temazo de Zumbadores) y están pasando Percy Jackson y el ladrón del rayo. Me acomodo como para verla, no es mala película. Apenas pienso eso un minotauro mata a la mamá del pobre Percy, 10 segundos después el pibe se quiere levantar una mina. Me parece que le editaron varias escenas o la madre era muy mala.

Hay algo que me molesta en las cosas de mitología, siempre que alguien habla de leyendas griegas se nombra a Heracles como Hércules cuando ése es el nombre en mitología romana. Es una molestia muy nerd, pienso. De nerd a The Big Bang Theory mi cabeza tarda apenas 0,001 milisegundos y se me hace imposible dejar de notar que un conocido se parece a Sheldon Cooper pero en lugar de ser un nerd adorable es un pelotudo importante.

Antes de abrir los ojos me seco la baba de la comisura derecha de la boca. Está sonando Hold on, I’m coming (BB King & Eric Clampton) y el colectivito está entrando a la terminal de Almafuerte. Al lado mío va una señora que espero no se haya dado cuenta de la cantidad de saliva que salía de mi boca.

Abro los ojos, seco la baba de la comisura izquierda de mi boca (me había inclinado para ese lado) y algo me está molestando en la espalda.  En mi oído derecho deja de sonar Cuarto menguante (Raly Barrionuevo) y se acabó la lista de reproducción de mi celular. Se acabó también Percy Jackson y ahora está Charly García cantando Cerca de la revolución. Saco el auricular izquierdo que tengo clavado entre las escápulas. Noto que no hay más aire acondicionado y que el colectivo está parado en la banquina de algún lado que en la modorra de esta siesta entrecortada no logro reconocer. Alguien dice que la falla es en el alternador. Unos chicos que van en los asientos delante mío empiezan a hablar en voz alta. De cada dos palabras una es culiado. Gracias Mole. El colectivo arranca de nuevo. Pero ya no vemos más a Charly. El motor hace ruido como si estuviera a 200 mil revoluciones por minuto, miro por la ventana y vamos como a 60 kilométros por hora. Al menos volvió el aire.

Abro los ojos y hay mucho humo, no es buena señal. De vuelta sin aire acondicionado. Abro la ventana. El viento quema, pero al menos no intoxica con olor a aceite de motor quemado. El chofer frena a la altura del monolito que dice Bienvenidos a Elena.

-No pasa nada, atrás nuestro viene el coche que salió de Santa Rosa a las 16.30 y nos lleva a todos.

La gente se empieza a bajar. Creo que somos tres o cuatro los que escuchamos su conversación por teléfono

-Che, me quedé en Elena. ¿Por dónde vas?… ¡Recién ahí!

Me bajo con mi mochila y pongo a andar de vuelta mi música. Somos 16 o 18. Me dan ganas de preguntar si alguien toma café amargo mientras me busco un lugar bajo la sombra de los árboles. Estoy cargando mi mochila y mi hombro izquierdo me empieza a doler.

Miro la ruta, empiezo a caminar un poco. Estoy escuchando Warning (Green Day) y me doy cuenta que caminé demasiado. Mejor volver cerca del colectivo.

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Posted in: Cosas que pasan